Bueno, si lo que esperáis de esta sección es una biografía objetiva y "oficial" de la personita que escribe estas líneas, da la casualidad de que ya existe una página para ello... ¿Por qué no vuelves a la página principal y echas un vistazo?.
En primer lugar, no me considero una buena escritora. Para llegar a ese punto creo que es necesario haber escrito mucho. Muchísimo. Y dudo que yo tenga la experiencia y/o capacidad suficiente como para alcanzar ese nivel... y dudo que alguna vez lo haga. Es el sino de todo escritor aficionado (es decir, cualquier persona a la que le gusta hacerlo pero no vive de ello y no le dedica todo el tiempo que quisiera por terceras razones, ya sea trabajo, estudios o falta de inspiración divina).
En segundo lugar, soy muy inconstante. Puedo pasarme una semana escribiendo sin parar y luego tirarme todo un mes en plena sequía, normalmente por falta de tiempo pero también hay veces en que la inspiración, las musas o como quiera que se llame, no viene(n) a visitarme. Llamadlo "bloqueo del escritor" o "bloqueo mental", pero esa es la verdad. 
Siempre he pensado, aunque es sólo una opinión, que para ser buen escritor hace falta leer mucho. Actualmente, y muy a mi pesar, esto es algo que poco a poco se va dejando de hacer. Muchos niños aparcan los libros, a los que ven como una especie de tortura porque se los mandan en el cole. De hecho, hay una anécdota que le ocurrió a mi padre hace poco con un niño de unos 10 años. Mi padre le pregunto que porqué no se leía El Señor de los Anillos, y el chico le contestó que "si estaba la película, para qué quería leerlo". No, no quiero que os riáis, a mí esto me da verdadera pena...
Nací como "escritora" prácticamente desde el primer momento en que aprendí a garabatear letrujas con la ayuda de los cuadernillos Rubio y el libro de lectura de Micho. Bueno, más bien lo soy desde que me di cuenta de que dibujar era algo que me atraía. Desde mi más tierna infancia me he dedicado a dibujar cómics, al principio sin diálogos, hasta que aprendí que eso de los bocadillos era también una cosa que no se comía.
Mi primer "cómic" se tituló Luna, y en ella narraba las historias de una colegiala con apariencia de luna creciente con atributos humanos y sus peripecias tanto en casa como en el cole. Era una manera de llevar a la ficción mi propia vida; exagerándolo todo, por supuesto. Podía pasar horas y horas con mi libreta pequeña de dos rayas y el lápiz HB revestido de color azul con una franja blanca para que pongas tu nombre (o name, según decía el mismo). Imaginaba algo y dejaba que ésto se plasmase en el papel... no había diálogos pero yo los inventaba, y en una misma escena podía hacer que los personajes hablaran sin ni siquiera moverlos de un mismo sitio... Sólo recurría a las letras a la hora de escribir onomatopeyas (por si algún personaje estornudaba, o si el hermano de Luna le pegaba una patada a algo, o si su madre estaba de parto y llegaba la ambulancia al son de "ninoninoninoooo").
Conforme pasaron los años dejé de dibujar, y las historias comenzaron a escribirse. Mi padre se había comprado un ordenador y nos animaba a que hiciésemos en él algo más que jugar al Arkanoid o dibujar tramas. Entonces me dediqué a escribir historias cortas en el Write (posteriormente fue sustituido por el AmiPro, y luego el Microsoft Word) y luego las ilustraba yo misma.
Escribí mi primer relato de fan ficción en 1997, cuando aún no sabía realmente que ese género existía. Mi padre me había regalado uno de los VHS de Expediente X que se empezaron a vender individualmente (concretamente el de Anasazi/El camino de la bendición/Operación Pisapapeles). Con ese vídeo venía un libro titulado "Duendes". Lo leí ávidamente, y una vez que lo terminé pensé "yo también quiero hacer esto". 
Así que, ni corta ni perezosa, me senté delante del AmiPro y escribí mi primer relato, un fanfic breve de Expediente X. Actualmente no lo tengo en mi poder, y no encuentro el archivo por ningún lado, pero la verdad es que no era gran cosa. Aunque ya se empezaba a ver el protagonismo que cobran siempre los diálogos en lo que escribo, el argumento era insulso e incluía una especie de Mary-Sue (no, Mulder no se enamoraba de ella - ni de Scully - pero estaba metida en una especie de secta de abducidos y escondía algún secreto respecto al paradero de la hermana de Mulder). No sería el último relato de Expediente X que escribiría (de hecho, más tarde me atreví con un relato de verdadera investigación sin protagonista femenina - y no, no era slash - pero tampoco sé dónde lo he metido).
Así que no escribí mi primer y verdadero relato de fanfic (completo) hasta 1999, gracias al Episodio I de Star Wars. Lee-Ahn Dylar nació, y con ella un instinto de superarme a mí misma en lo que a escribir se refiere. Luego vino Magical Mistery Tour y finalmente la creación de Layla Spectum, llegando a la actualidad. Si ahora no escribo tanto como antes es debido principalmente a que mi carrera me quita muchísimo tiempo, y en vacaciones lo único que me apetece hacer es tirarme en un sofá y no hacer nada en todo el día, excepto leer y estar con Crow. Pero a veces saco tiempo para escribir unas líneas, y depende del resultado puedo seguir o no.
He de decir, para acabar con este rollo que os estoy soltando, que me encanta escribir. "Pues claro", diréis, pero es que realmente disfruto haciéndolo. Me imagino el argumento de un relato como una película, el guión cinematográfico se va creando en mi mente y si cierro los ojos puedo ver la escena con suma perfección. Luego intento escribir lo que he visto lo más fielmente posible. Con esto quiero decir que, si no disfrutas escribiendo, si realmente no "ves" aquello que quieras contar, no te estrujes los sesos simplemente "porque se lleva ir de intelectual". Mejor pecar de honesto que de hipócrita.
Finalmente he de agradecerte que estés leyendo esto, pedirte por favor que no tomes nada prestado de aquí sin pedirme permiso... que el plagio es algo que sólo atrae cosas malas (ya que no estás usando el cerebro y te llevas las medallas por el esfuerzo ajeno, lo cual personalmente me causa vergüenza ajena). Y también pedirte que si lees algo de aquí, me gustaría que me escribieras unas líneas comentándome qué te ha parecido, desde alabanzas hasta críticas constructivas pasando por consejos.
Porque, por si no lo sabéis, la mejor manera de crecer como escritor es oyendo lo que el lector tiene que decir. Es un trabajo complementario, pues... ¿qué haría un profesor sin alumnos y viceversa?.
Una vez más, gracias por entrar en mi mundo.

Aldery.